La velocidad de conexión a Internet aumenta en España

La sociedad actual se caracteriza por las personas que viven aceleradas con necesidad de hacer todo de una manera inmediata, como si no hubiera un mañana. Somos la generación del “lo queremos todo y lo queremos ya”. Es por eso por lo que la mayoría de los servicios se adaptan a las circunstancias, ofreciendo todo lo que pedimos. De hecho, así surgió la aparición de Internet, cuyo desarrollo ha sido muy significativo para la sociedad española.

La primera conexión en España se realizó a una velocidad de 64 Kbps, cifra que ha ido aumentando progresivamente hasta alcanzar sus cotas más elevadas en estos últimos años. En el segundo trimestre de este año, la velocidad de conexión media en ordenadores en España fue de 14,1 Mbps, lo que supone un incremento del 46% anual, según un informe sobre el Estado de Internet elaborado por Akamai Technologies. En redes móviles, la cifra fue un 1% más baja. La progresión de España en este sector del mercado mundial, situándose en uno de los puestos más altos en la clasificación mundial de velocidad, es notable gracias a la aparición y expansión de tecnologías de alta velocidad como la fibra óptica y el 4G.

El aumento de la velocidad de Internet es importante para optimizar el rendimiento de conexión, mejorando nuestra experiencia de navegación y descarga, que será mucho más rápida. Además, ayuda a dificultar la pérdida de señal. Utilizamos la red para multitud de actividades, entre las cuales se encuentran: el correo electrónico, las redes sociales o el contenido multimedia, como ver televisión por Internet. Para las dos primeras opciones, bastaría con contratar 20 MB de velocidad máxima. Para el segundo caso, sería suficiente con unos 50 MB.

Cabe destacar que a nuestros domicilios no llega la máxima velocidad contratada, ya se trata de un proceso que depende de variados factores como la cercanía de tu casa a los nodos de conexión de la central telefónica. Para saber cuál es la velocidad real a la que nos estamos conectando en cada momento, basta con acceder a aplicaciones online existentes para medir velocidad. Con tal solo un clic, la plataforma procede al análisis de la conexión y ofrece en menos de un minuto los resultados de la velocidad de subida y bajada. La primera es aquella con la que envías información a Internet desde tu ordenador y la segunda, la velocidad de descarga de datos, el tiempo que tarda la información en llegar a nosotros desde Internet.

Por ejemplo, si nos envían un correo electrónico con un archivo adjunto y queremos descargarlo, el tiempo que tarde en realizarse dicha acción dependerá de nuestra velocidad de bajada porque se trate de algo que llega a nuestro equipo a través de la red. Por el contrario, si queremos colgar una foto en un sitio web, la velocidad con la que ello se llegue a cumplir será de subida, puesto que la información procede de nuestro ordenador y se dirige a la web. Normalmente, ambas suelen estar similarmente proporcionadas.