El Málaga, ante su difícil cometido de conquistar Mestalla

Unos cientos de aficionados incondicionales del Málaga (y nunca mejor dicho) se decidieron a poco menos que una proeza, ir a Valencia para animar a su equipo en esta tarde extremadamente lluviosa de domingo en gran parte del país. Este destino del levante no iba a ser una excepción, y presentó un gran número de precipitaciones durante todo el día y el transcurso del partido. Un encuentro más que disputado que acabarían protagonizando los dos clubes citados en el cierre del fin de semana. Desde luego no defraudó, y los aficionados malaguistas se trajeron un premio que difícilmente olvidarán. Era en una jornada marcada de sobremanera por el mundial Clásico entre Barcelona y Real Madrid. Y por su desenlace definitivo, guardaría similitudes con él.

Ciñéndonos al ámbito puramente vinculado con el partido, este comenzó con excelentes noticias para el conjunto malacitano.

Cuando únicamente se llevaban disputados tres minutos, consiguió lo más difícil, adelantarse en el marcador sin que al rival le diese tiempo prácticamente a poder asimilarlo.

Fornals agarró un balón en tres cuartas partes de campo valencianista y con una gran volea desde la frontal del área che sorprendió al meta brasileño Diego Alves por su palo izquierdo. El cuero se coló pegado, y supuso el primer tanto en la noche valenciana.

Sin embargo, a corto plazo esto resultó un espejismo, y el equipo andaluz apenas pudo conservar su ventaja durante escasos cuatro minutos, contemplando el empate del equipo local.

Parejo colocó una falta templadita al primer palo en pleno corazón de área, y Rodrigo consiguió adelantarse a su marcador para poner el balón en el palo opuesto (1-1). Gran remate, pero sin oposición alguna por parte de la zaga visitante. Una pena aguantar tan pocos minutos a domicilio con ventaja en el tanteo.

No concluiría aquí el avance valencianista durante la primera mitad, y a la postre, en el minuto 34 voltearía por completo el marcador.

El Valencia se aproximó con peligro por el costado diestro gracias a Joao Cancelo. El balón acabó en poder de Dani Parejo, que colocó el balón a un Medrán que llegaba con potencia, y que finalizó la jugada con un chut colocado y raso. Rodrigo apreció la llegada de su compañero y le dejó paso para que rematara en mejor posición (2-1).

En la segunda parte, el Málaga, ante el incesante aguacero y un rival asentado por la tranquilidad que le proporcionaba la ventaja mínima en el resultado, se veía en una complicada tesitura de ir a por un Valencia que esperaba agazapado y bien plantado su oportunidad para matar el partido a la contra.

Los minutos fueron transcurriendo, y pese a las embestidas de raza del equipo dirigido por Juande Ramos, los de Prandelli se mostraban relativamente tranquilos. Ya se sabe, que con un solo gol nunca debe entrarse en relajación alguna por la estrechez del margen.

Ambas escuadras gozaron de alguna oportunidad para arrimar el partido a sus intereses en función del transcurso que había presentado previamente, pero el lance que cambió el guión decisivo aún estaba por llegar.

El Málaga, que no cejó en su empeño y nunca puede decirse que le perdiese la cara al partido, ambicioso, encontró su recompensa en la última jugada de la cena.

Ya en la prolongación, prácticamente cuando se alcanzaba el 93, tal y como aconteciese en el Camp Nou (Sergio Ramos firmó el empate sobre la bocina), volvería a aparecer el héroe de la noche, que no era otro que el autor del tanto que abrió la contienda, Fornals.

Tras un balón al área de Camacho en el que peleó En Nesiry, Fornals encontró el rechace cerca del punto de penalti para disparar a placer y colocar unas tablas que ya no sufrirían modificación alguna (2-2).

Los aficionados malacitanos tendrán, indudablemente, un regreso a casa más feliz tras este domingo con “tiempo de perros”….