EXPOSICIÓN “Vértices de la Pasión”

En la galería de arte STOA de Estepona, la Semana Santa y la Pasión van a ser las protagonistas de la exposición que se inaugura el próximo viernes 27 de marzo a las 20,00 horas, y que lleva por título “Vértices de la Pasión”. Esta muestra plantea una mirada más, de las muchas posibles, a partir de las visiones contrapuestas de tres artistas.  No son muchos los creadores actuales que se inspiran y trabajan en este tema, pero los escogidos sobresalen por ofrecer obras cargadas de fuerza, originalidad y narrativa.  

 

Franco Scalese

Este zuriqués de profundas raíces italianas, artista multidisciplinar, expone un total de ocho obras, esculturas-instalaciones de pequeño tamaño, siete de bulto redondo y un relieve pictórico, y de ellas, siete, son Cristos Crucificados. El suyo configura un nuevo Cristo Crucificado, una visión contemporánea de un tipo iconográfico que ha sido auténtico best seller en cantidad y calidad a lo largo de la Historia del Arte. Este es un Cristo Crucificado de tres clavos, establecido ya en el arte gótico frente al Crucificado románico. El nuevo tipo obliga a quebrar las piernas, los brazos en ángulo agudo y con corona de espinas, transmitiendo mayor peso, más dolor… más expresionismo. La Cruz también evoluciona, de soporte a modo de trono del rey en majestad hasta la máxima simplificación, un sencillo tronco, para culminar, con el zuriqués, en su completa desaparición. La Cruz se ha diluido en estas esculturas-instalaciones; sin embargo, pervive la figura del Crucificado, académica, con paño de pureza, o con Santo Sudario, caso de “Salvation”, pues no abandona la condición de crucificado ni siquiera en la sepultura. Y, ¿dónde está la Cruz? Se ha deshecho en resina en una transustanciación, no sólo del pan y vino de la Eucaristía de la Santa Cena, a las que dedica sendas obras: “This is my Blood”  y “This is my Body”, sino también se convierte en el medio idóneo para  generar sencillas alegorías, como la del dolor por todos los pecados del mundo en unos enormes clavos de la obra “Why nº 2”, o la culminación de la empatía hacia los exiliados y desterrados que supone el alambre de espino en “Deportado”. La suya es una personalísima radiografía de la Cruz y el Crucificado, en 3D, y de elegante belleza. Porque la obra de Scalese consigue conciliar, con la utilización de una técnica mixta a base de los elementos más dispares, una simbiosis perfecta entre contemporaneidad y elegancia, profundo contenido y divertida forma, exaltación de un hondo sentimiento, con una sutileza delicada. 

 

Joaquín Molina

Artista sevillano, colaborador de la galería desde hace años, también se centra en la figura de Cristo en una visión del tema que es simbiosis perfecta entre la magistral y antigua escuela de escultores sevillanos, y la libertad de creación contemporánea. Lejos de verse constreñido por la tiranía del encargo, Molina crea para sí y desde su más profundo yo. A la primera adscripción pertenecería la primorosa escultura de “Jesús Nazareno”, escultura de vestir, en línea expresionista, policromada en acrílico. A la segunda, y muy en su idiosincrasia, cinco Crucificados en clave culturista: un dibujo tenebrista de un Crucificado en jeans, realizado en lápices de colores y sanguina, y cuatro obras creadas con un programa de ordenador  en 3D con un Cristo Cósmico pletórico de musculación, en juegos de perspectivas imposibles clamando su infinito dolor.

Conchi Álvarez

Frente a dos creadores centrados en el indiscutible protagonista de esta efeméride, la figura de Cristo, la obra de la tercera artista, Conchi Álvarez, cambia la secuencia de la  narrativa al centrar su atención en el mundo cofrade que da vida a esta representación teatral, que brilla y resplandece gracias a esos figurantes anónimos que son los cofrades y fieles que acompañan a las imágenes-iconos. En esta ocasión su mirada se centra en los niños, sin duda el otro vértice, las antípodas de la Pasión, que pasan a ser las verdaderas estrellas de esta actuación. Ellos, la personificación de la inocencia, constituyen un tema en el que la artista lleva trabajando varios años y que está cobrando cada vez más protagonismo en su producción. Es la “traditio”, el traspaso de los valores y creencias de la Semana Santa a las nuevas generaciones. Algo que en España se hace magistralmente, convirtiendo el mundo procesional en una especie de juego en el que ellos son iniciados y participan de la mano de padres y familiares. A lo largo de la serie pictórica, un total de 26 obras, tres óleos sobre lienzo, catorce acrílicos sobre tabla de varios tamaños, y nueve pequeños apuntes realizados en acrílico sobre papel, se van fijando los momentos clave de esta evolución en la que, al final, estos pequeños se convierten no sólo en cofrades fervientes, sino también en cooperadores necesarios en la bienvenida y acogida a nuevos pequeños cofrades.