El ERE o la crónica de una muerte anunciada

Tras descubrirse el envenenado legado que dejó Valadez, después de sus tres años de des-gobierno, y conocerse públicamente el tremendo agujero de 300 millones de euros que dejó en las arcas municipales, a nadie medianamente informado se le escapaba que la posibilidad de un E.R.E. -Expediente de Regulación de Empleo- en el Ayuntamiento de Estepona era la crónica de una muerte anunciada.
Y ello a pesar del tremendo esfuerzo que ha realizado el nuevo gobierno municipal, que encabeza García Urbano, que ha sido capaz de ahorrar más de nueve millones de euros en gasto corriente en menos de un año, de pagar puntualmente las nóminas de los trabajadores municipales todos los meses o de abonar más de 60 millones de euros de deudas pendientes a 500 proveedores.
A este respecto, no se debe olvidar que Valadez dejó el Ayuntamiento en la ruina, con una deuda de 300 millones de euros, a pesar de que cuando accedió a la alcaldía se encontró con más de 30 millones de euros en las arcas públicas, tal como consta en un informe emitido por el Tesorero Municipal; dejó a las empresas municipales en causa legal de disolución, ya que para evitarlo se necesitaba una aportación mínima de capital de 74 millones de euros; ; se gastó indebidamente 22 millones de euros de los convenios urbanísticos ; dejó en los cajones deudas por valor de 35 millones de euros sin contabilizar; incumplió los compromisos de pagos con la Seguridad Social, a la que dejó una deuda de 15 millones de euros; se pulió 16 millones de euros en concepto de anticipos del Patronato de Recaudación Provincial ; maquilló las cuentas del año 2009 en 20 millones de euros y las cuentas del 2010 en 7 millones de euros; ; se gastó irregularmente más de 3 millones de euros se destinados a subvenciones y desvió indebidamente 7 millones de euros de fianzas de empresas y particulares a gasto corriente, etc. etc. etc….
Además, no puso en marcha, como era su obligación, un plan de saneamiento económico que hubiese evitado que se llegase a esta situación, a pesar de que la urgencia de ese plan de saneamiento le había sido recomendado tanto por la Intervención Municipal como por la empresa Ernst & Young,  ya a finales del año 2008. Esta reputada empresa consultora decía, en el estudio que realizó para el Ayuntamiento de Estepona, que “lo razonable económicamente es situar el coste de personal por debajo del 50 por ciento de los ingresos corrientes”. Pero Valadez no hizo ni el más mínimo caso y las contrataciones en las empresas municipales continuaron entre diciembre de 2008 y junio de 2011; y lo mismo ocurrió con los contratados en el Ayuntamiento. Incluso llegó a contratar a personal de confianza política no solo pagándoles sueldos millonarios, sino también abonándoles miles de euros en productividades o sobresueldos. Es decir, que Valadez no solo no adelgazó la plantilla, sino que siguió engordándola, aumentando consecuentemente los gastos municipales.
Además, Ernst & Young aconsejaba también poner en marcha un plan de jubilaciones anticipadas. Pero de nuevo Valadez, como jugaba con pólvora del rey, miró para otro lado. Igualmente, Ernst & Young proponía en su plan de saneamiento la externalización de algunos servicios municipales. A este respecto decía Ernst & Young que “la externalización de servicios municipales no debe confundirse con la privatización de los mismos” y defendía que esa era una fórmula que “resulta muy interesante en cuanto permite introducir técnicas de eficiencia propias del sector privado”. Pero Valadez también hizo caso omiso a esa razonable sugerencia.
Ahora, tras este envenenado legado y con la perspectiva que da el tiempo, se entiende perfectamente porqué varios Concejales de Hacienda dimitieron por discrepar de su política económica, porqué la Interventora Municipal pidió el traslado a otro municipio o porqué el Tribunal de Cuentas está investigando su gestión económica.
Como consecuencia de todo ello, -no tomó ni una sola de las medidas recomendadas por esa acreditada empresa, a la que por cierto tampoco pagó su trabajo-, primero fuimos todos los ciudadanos de Estepona los que sufrimos su pésima gestión. Y ahora serán los trabajadores municipales los que paguen las consecuencias de sus nefastos tres años de desgobierno. Mientras tanto, él sigue viviendo cómodamente del erario público, en la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol.