El Ayuntamiento controlará las plagas en las zonas verdes con la introducción de insectos “enemigos”

Jardines está aplicando un sistema pionero en la ciudad para controlar las plagas de insectos que dañan las zonas verdes públicas. El concejal adscrito al área de Parques y Jardines, Sergio Rodríguez, ha explicado que el tratamiento, conocido como ‘Lucha Biológica’, consiste en introducir especies que acaban con el pulgón como son las ‘avispillas’ (Aphidius colemani), los escarabajos (Anthocoris nemoralis) o las mariquitas (Adelia bipuntata).

Rodríguez ha indicado que este sistema es más sostenible desde el punto de vista medioambiental y dista de los anteriores tratamientos contra las plagas basados en fitosanitarios de síntesis química. El Consistorio comprobó que esos productos, tras ser utilizados durante un periodo prolongado de tiempo, eran ineficaces para erradicar las plagas de pulgones o ‘psyla’, ya que éstas han desarrollado resistencias a estos productos fitosanitarios. Además, el uso prolongado de productos químicos también aumentan los problemas de contaminación ambiental.

Por estas razones, el Ayuntamiento ha apostado por la ‘Lucha Biológica’, que consiste en la suelta de “insectos útiles” o “depredadores naturales” para el control de las poblaciones de esos otras especies que generan las plagas en nuestros jardines. En concreto, el plan consiste en controlar el pulgón en las alineaciones de jacarandas, en las concentraciones de especies arbustivas situadas en las medianas, así como la ‘psyla’ en los ficus, que se encuentran en las diferentes zonas verdes del municipio.

Rodríguez ha apuntado que los pulgones son insectos que están provistos de un largo pico articulado que clavan en el vegetal, y por él absorben los jugos de la planta. Posteriormente segregan un líquido azucarado y pegajoso que impregna la superficie de la planta impidiendo el normal desarrollo de ésta.

Para el control biológico del pulgón, se utilizan varias especies de insectos, que funcionan básicamente como enemigos naturales. De esta manera, en las jacarandas, se realizan sueltas de una avispilla (Aphidius colemani), que actúa como parasitoide de la manera siguiente:

1º La ‘avispilla’ soltada busca por el olor las colonias de pulgones. Una vez localizados va depositando en el interior de cada pulgón un huevo que se desarrolla alimentándose de dicho pulgón.

2º Tras el periodo de desarrollo, emerge del pulgón un nuevo insecto parasitoide (avispilla) que inmediatamente comienza a buscar otros pulgones vivos para parasitarlos.

3º Los pulgones después de parasitados quedan vacíos en forma de momias.

En las arbustivas de las medianas, se combate al pulgón con la suelta de mariquitas (Adelia bipuntata) que es una depredadora que caza y devora el pulgón.

Para el control de la ‘Psyla’ (una especie de minicigarra procedente de Asia) que afecta a los ficus creando un algodoncillo, se utiliza un escarabajo (Anthocoris nemoralis) que escarba en dicho algodoncillo y ataca a este insecto invasor.

Por último, el edil responsable de Parques y Jardines ha resaltado que es interesante poner de relieve las ventajas que este sistema supone. Así ha señalado que evita riesgos para la salud al no utilizar productos insecticidas, haciendo que nuestros espacios verdes sean más seguros y más saludables, no generándose contaminación ambiental alguna. Además, la lucha biológica no genera resistencias en las poblaciones de insectos que suponen plagas. Y se ha de tener en cuenta también, que cada vez es menor el número de productos legales de síntesis química que pueden utilizarse en jardinería, obligando a los gestores de estas zonas a buscar otros métodos.