Cuando Málaga despreció la cultura

Los rumores sobre la posible suspensión del 101 Sun Festival se hacían más fuertes durante los últimos día de la semana pasada. Los principales portales musicales se hacían eco de ello y la noticia no ha tardado en hacerse oficial. La organización del evento ha publicado un comunicado en el que confirma lo que todos esperábamos que no sucediese: el festival de música independiente ha sido cancelado.

Tras la celebración de la primera y única edición del 101 Sun Festival, el gobierno de Málaga descartó que el certamen se volviese a celebrar en el Estadio de Atletismo de Málaga a causa de un centenar de quejas por parte de los vecinos de la zona. La organización se vio en la necesidad de encontrar un nuevo emplazamiento que pudiese acoger el evento musical, estos lugares fueron el parking del recinto ferial de la ciudad y el Auditorio Municipal, ambos rechazados por la ausencia de un acuerdo con el Ayuntamiento malagueño. Desde la organización, y muy a su pesar, no podían garantizar unos servicios mínimos y se han visto en la obligación de suspender el evento cultural.

Parece que al Ayuntamiento se le ha olvidado el éxito que ha conseguido el 101 Sun Festival con una sola edición. Desde 31 artistas nacionales e internacionales entre los que destacan Franz Ferdinand, Amaral, Crystal Fighters o Lori Meyers, 50 empresas participantes hasta los consecuentes 900 empleos directos e indirectos creados. La sorpresa fue mayúscula. Más de 22.000 personas acudieron al festival, único por la inexistencia de un evento de estas características en la ciudad andaluza.
 

Las promotoras del festival, Planet Events, Musiserv y Mundo, ofrecieron una cita musical amena, barata y con un catálogo diverso en lo que a grupos se refiere. Pero la cultura no da votos. Eso lo sabe el equipo de gobierno del Partido Popular que parece preferir el turista de chiringuito a fomentar la cultura a través de eventos musicales con relevancia en tan sólo su primera edición.

La ausencia de infraestructuras unidas al poco interés por ceder las ya existentes ha dejado en evidencia al Ayuntamiento. Pero no todas las alcaldías toman decisiones tan drásticas y poco conciliadoras. El festival murciano SOS 4.8 o el Primavera Sound de Barcelona vivieron épocas de hastío donde también el ruido era la problemática principal y aún así no fueron cancelados. Y como colofón, el festival modelo se encuentra en la provincia, en Ojén. El pueblo entero se vuelca con el Ojeando el fin de semana de su celebración, los ciudadanos saben del beneficio e importancia que supone el mantenimiento en el tiempo de un evento así y por ello no aguantan el ruido, sino que disfrutan de la música.

Tatiana Moro